viernes, 21 de junio de 2013


Vivir en democracia. Educar en ciudadanía
 
Caso:
 
En el segundo bimestre llegó a la institución un estudiante trasladado de provincia, en la clase de Formación Ciudadana y Cívica del 1° grado, estábamos desarrollando el tema “El reto de construir la interculturalidad” que entre otras desarrolla la capacidad Identifica las actitudes que demuestran las personas en medio de la diversidad cultural. A modo de recuperar sus saberes previos, les formulé algunas preguntas como:
·  ¿A qué se debe que algunas personas rechazan la diversidad cultural?
·  ¿Qué les dirían si observaran esas actitudes en ellas?
·  ¿Para vivir en armonía con las diferencias es suficiente el cambio de conducta de las personas?
·  ¿Por qué es importante construir la interculturalidad?
El estudiante mencionó que a él no le caían bien los negros, incluso en el lugar donde vivía, cuando tenía oportunidad, los agredía y no era amigo de ninguno de ellos.
Me llamó mucho la atención que un pequeño se expresara de esa manera, sobre todo considerando que la edad de estos menores es de 12 años en promedio.
Con tacto, les pedí que elaboraran un cuadro como el siguiente:
 
Actitudes
Situaciones
Consecuencias
De rechazo
 
 
 
 
 
De aceptación
 
 
 
 
 
 
Luego les expliqué que la interculturalidad es la actitud que valora y promueve la diversidad de culturas en un contexto de justicia y democracia. Y por lo tanto esto implica que todas las personas merecemos el mismo trato y a nadie se debe discriminar y menos excluir, por ningún motivo.
Solo así podrían llegar a ser ciudadanos responsables, a quienes la práctica de valores les ayudaría a forjar un mejor futuro en lo personal, familiar y social.
Los estudiantes lo entendieron, incluso este jovencito dijo que aunque no le iba a ser fácil, haría todo lo posible para llevarse bien con todos.
 
Análisis:
 
El caso muestra que no somos los docentes únicamente los que debemos promover la práctica de valores y la convivencia democrática, sino fundamentalmente los padres, lamentablemente muchos, por diversos motivos, descuidan este hecho lo que a producido una sociedad excluyente, discriminadora que necesita cambiar y si bien es cierto que no somos nosotros los que logremos hacerlo, sin embargo, el papel que desempeñamos en la sociedad nos reclama continuar enseñando desde las aulas la importancia de la práctica de valores democráticos.
 
Reflexión:
 
Vivir en democracia es un reto, más aun, cuando gran parte de nuestra sociedad presenta diversidad de problemas sociales, morales, económicos y de otra índole, por esta razón los docentes del área de Formación Ciudadana y Cívica tenemos sobre nosotros una enorme responsabilidad: construir una verdadera cultura cívica que permita a los estudiantes hacer una buena práctica del ejercicio ciudadano.
El manual Rutas del Aprendizaje menciona en su introducción que “la escuela debe recuperar su función formadora de ciudadanos y ciudadanas, transformándose en un espacio donde vivan experiencias significativas para el ejercicio de derechos, el cumplimiento de responsabilidades y la construcción de un sentido de pertenencia a una comunidad”.
Todo esto debe tener como soporte la práctica de valores morales, pues sin ellos poco se puede lograr, el reto es inmenso, pero lo asumimos y esperamos contribuir a mejorar no solo nuestra aula, sino nuestra institución educativa, nuestra comunidad y que mejor, nuestro mundo.

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