Vivir en democracia. Educar en ciudadanía
Caso:
En el segundo bimestre llegó a la institución un
estudiante trasladado de provincia, en la clase de Formación Ciudadana y Cívica
del 1° grado, estábamos desarrollando el tema “El reto de construir la interculturalidad” que entre otras desarrolla
la capacidad Identifica las actitudes que demuestran las personas en medio
de la diversidad cultural. A modo de recuperar sus saberes previos, les
formulé algunas preguntas como:
· ¿A qué se debe que algunas personas rechazan la diversidad cultural?
· ¿Qué les dirían si observaran esas actitudes en ellas?
· ¿Para vivir en armonía con las diferencias es suficiente el cambio de
conducta de las personas?
· ¿Por qué es importante construir la interculturalidad?
El estudiante mencionó que a él no le caían bien
los negros, incluso en el lugar donde vivía, cuando tenía oportunidad, los
agredía y no era amigo de ninguno de ellos.
Me llamó mucho la atención que un pequeño se expresara
de esa manera, sobre todo considerando que la edad de estos menores es de 12
años en promedio.
Con tacto, les pedí que elaboraran un cuadro como
el siguiente:
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Actitudes
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Situaciones
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Consecuencias
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De rechazo
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De aceptación
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Luego les expliqué que la interculturalidad es la
actitud que valora y promueve la diversidad de culturas en un contexto de
justicia y democracia. Y por lo tanto esto implica que todas las personas
merecemos el mismo trato y a nadie se debe discriminar y menos excluir, por
ningún motivo.
Solo así podrían llegar a ser ciudadanos
responsables, a quienes la práctica de valores les ayudaría a forjar un mejor
futuro en lo personal, familiar y social.
Los estudiantes lo entendieron, incluso este
jovencito dijo que aunque no le iba a ser fácil, haría todo lo posible para
llevarse bien con todos.
Análisis:
El caso muestra que no somos los docentes
únicamente los que debemos promover la práctica de valores y la convivencia
democrática, sino fundamentalmente los padres, lamentablemente muchos, por
diversos motivos, descuidan este hecho lo que a producido una sociedad excluyente,
discriminadora que necesita cambiar y si bien es cierto que no somos nosotros
los que logremos hacerlo, sin embargo, el papel que desempeñamos en la sociedad
nos reclama continuar enseñando desde las aulas la importancia de la práctica
de valores democráticos.
Reflexión:
Vivir en democracia es un reto, más aun, cuando
gran parte de nuestra sociedad presenta diversidad de problemas sociales,
morales, económicos y de otra índole, por esta razón los docentes del área de
Formación Ciudadana y Cívica tenemos sobre nosotros una enorme responsabilidad:
construir una verdadera cultura cívica que permita a los estudiantes hacer una
buena práctica del ejercicio ciudadano.
El manual Rutas del Aprendizaje menciona en
su introducción que “la escuela debe recuperar su función formadora de
ciudadanos y ciudadanas, transformándose en un espacio donde vivan experiencias
significativas para el ejercicio de derechos, el cumplimiento de
responsabilidades y la construcción de un sentido de pertenencia a una
comunidad”.
Todo esto debe tener como soporte la práctica de
valores morales, pues sin ellos poco se puede lograr, el reto es inmenso, pero
lo asumimos y esperamos contribuir a mejorar no solo nuestra aula, sino nuestra
institución educativa, nuestra comunidad y que mejor, nuestro mundo.
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